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¿Se puede perder la salvación?

Hebreos 6:4-8 se ha leído bien como una advertencia de que los verdaderos creyentes pueden perder la salvación, o bien como una advertencia para aquellos que solo aparentan creer. La manera en que una tradición interpreta este pasaje moldea su doctrina de la seguridad de la salvación, su práctica sacramental y la atención pastoral a los caídos.

El pasaje

Escritura · Nueva Biblia del Consenso

Hebreos 6:4-8

4Porque respecto a los que una vez fueron iluminados, y han probado el don celestial, y han llegado a ser partícipes del Espíritu Santo, 5y han probado la buena palabra de Dios y los poderes de la era venidera, 6y se han apartado, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, ya que están crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a la vergüenza pública. 7Porque la tierra que ha bebido la lluvia que a menudo cae sobre ella, y produce vegetación adecuada para aquellos por causa de los cuales también es cultivada, recibe bendición de Dios; 8pero si produce espinos y abrojos, es rechazada y está cerca de una maldición, cuyo fin es ser quemada.
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La pregunta

¿Puede un verdadero creyente apostatar y perderse?

Contexto

Contexto histórico

La Carta a los Hebreos es una homilía cristiana primitiva anónima, escrita probablemente a una comunidad de judeocristianos en la segunda mitad del siglo I. Alterna la exposición de las Escrituras de Israel con una urgente exhortación pastoral, y el capítulo 6 contiene una de sus advertencias más severas. El autor recurre a imágenes agrícolas —la tierra que bebe la lluvia y produce vegetación útil o bien espinos— para ilustrar dos respuestas posibles a los dones de Dios. Los verbos griegos de los versículos 4-5 son participios aoristos: 'iluminados' (photisthentas), 'gustaron' (geusamenous) y 'hechos partícipes' (metochous), los cuales indican experiencias reales y no mera potencialidad. El participio del versículo 6, 'recayeron' o 'se apartaron' (parapesontas), también está en aoristo, y su relación con los participios precedentes se ha debatido desde la antigüedad.

En los primeros siglos, grupos rigoristas como los novacianos citaban los versículos 4-6 para negar la absolución a los cristianos que pecaban gravemente después del bautismo. Las iglesias mayoritarias rechazaron esa lectura, distinguiendo el rito irrepetible del bautismo del llamado reiterable al arrepentimiento. El lenguaje del pasaje sobre 'gustar del don celestial' y 'ser partícipes del Espíritu Santo' se asoció tempranamente con los ritos de la iniciación cristiana —bautismo, crismación y Eucaristía—, pero el referente exacto de 'bautismos' en el versículo 2 es textualmente incierto, ya que la palabra griega en plural (baptismoi) no es el término habitual para el bautismo cristiano (baptisma).

Cómo lo leen las tradiciones

Interpretación de cada tradición

Católica (latina y oriental)

Los bautizados que se apartan no pueden ser rebautizados; la penitencia los restaura.

La enseñanza católica interpreta Hebreos 6 como un bosquejo de la iniciación cristiana: 'iluminados' se refiere al bautismo, 'gustaron del don celestial' a la Eucaristía y 'partícipes del Espíritu Santo' a la crismación o confirmación. La Iglesia primitiva rechazó el uso novaciano del versículo 6 para negar el perdón postbautismal; figuras como Ambrosio y Juan Crisóstomo insistieron en que la 'imposibilidad' concierne a la irrepetibilidad del bautismo, no a la imposibilidad del arrepentimiento. Tomás de Aquino considera que la secuencia de los versículos 1-2 representa los pasos fundamentales de la gracia sacramental. Dado que la muerte de Cristo ocurrió una vez para siempre, pretender ser bautizado de nuevo equivaldría a 'crucificar de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios'; sin embargo, la Iglesia ofrece el sacramento de la penitencia para el pecado grave posterior al bautismo. Por lo tanto, la advertencia es real —los cristianos bautizados pueden perder la gracia santificante mediante el pecado mortal—, pero la restauración siempre es posible mediante la confesión.

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Ortodoxa oriental

Los verdaderos creyentes pueden caer de la gracia bautismal; el arrepentimiento, no el rebautismo, los restaura.

La tradición ortodoxa sigue a Juan Crisóstomo al interpretar la renovación 'imposible' únicamente como una referencia a la irrepetibilidad del santo bautismo. Los descriptores de los versículos 4-5 se entienden como los ritos de iniciación: el bautismo ('iluminación'), la Eucaristía ('gustar del don celestial') y la crismación ('partícipes del Espíritu Santo'). Quienes han sido plenamente iniciados y luego caen en pecado grave no pueden bautizarse de nuevo, porque el bautismo es una participación en la única muerte de Cristo; repetirlo sería 'crucificar de nuevo al Hijo de Dios'. Pero la Iglesia ofrece el misterio del arrepentimiento para su restauración. La disciplina canónica ortodoxa prohíbe estrictamente el rebautismo de quienes regresan tras la apostasía o el pecado grave, acogiéndolos en su lugar mediante la confesión. Así, el pasaje advierte que los creyentes pueden verdaderamente caer de la gracia, pero no enseña que el arrepentimiento se le niegue jamás a los vivos.

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Ortodoxa oriental (no calcedoniana)

La imposibilidad concierne a la irrepetibilidad del bautismo; el arrepentimiento permanece abierto.

Cirilo de Alejandría, en sus fragmentos sobre Hebreos, argumenta que la 'imposibilidad' de renovación para arrepentimiento se refiere estrictamente a la irrepetibilidad del santo bautismo, no a la negación de la penitencia postbautismal. Puesto que el bautismo es una participación mística en la muerte singular de Cristo, intentar repetirlo equivaldría a 'crucificar de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios'. Se considera que el lenguaje de los versículos 4-5 describe la gracia de la iniciación cristiana. La tradición también interpreta cristológicamente los versículos 19-20: Cristo, como el Verbo encarnado, entró en el santuario celestial como Sumo Sacerdote y Precursor, asegurando el acceso al Padre. El velo físico en el templo se entiende tipológicamente a través de este pasaje. Así, para los ortodoxos orientales no calcedonianos, la advertencia es severa, pero la restauración mediante el arrepentimiento está siempre al alcance de quienes regresan.

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Anglicana / Episcopal

El Artículo XVI rechaza negar el arrepentimiento; los anglicanos discrepan sobre si los caídos estaban regenerados.

Los Treinta y Nueve Artículos de Religión, en su Artículo XVI, rechazan explícitamente la lectura novaciana, afirmando que no se debe negar la concesión del arrepentimiento a quienes caen en pecado después del bautismo. Teólogos anglicanos como Jeremy Taylor argumentan a partir del versículo 2 que la confirmación es una práctica apostólica distinta del bautismo. Dentro del anglicanismo, los evangélicos han debatido si los versículos 4-6 describen la apostasía de los verdaderamente regenerados o de los meramente nominales, reflejando tensiones más amplias entre calvinistas y arminianos. La teología anglocatólica se centra en los versículos 19-20, viendo a Cristo como el Precursor que ha entrado en el santuario celestial. El uso pastoral oscila entre una severa advertencia contra el estancamiento espiritual y el profundo consuelo en el 'ancla del alma', que figura en el Libro de Oración Común y en los ritos exequiales.

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Luterana

Los verdaderos creyentes pueden apartarse; solo el rechazo obstinado del Evangelio es imperdonable.

La Fórmula de Concordia recurre a Hebreos 6:4-6 para refutar tanto la doctrina de la gracia irresistible como la de la perseverancia de los santos, sosteniendo que los verdaderos creyentes que han recibido el Espíritu Santo pueden ciertamente apartarse mediante el pecado deliberado e impenitente. Al mismo tiempo, Felipe Melanchthon, en la Apología de la Confesión de Augsburgo, rechaza el antiguo uso novaciano del pasaje, insistiendo en que la renovación 'imposible' se refiere exclusivamente a quienes rechazan obstinadamente el Evangelio, se burlan de Cristo y rehúsan arrepentirse: el pecado contra el Espíritu Santo. No se aplica a los creyentes que caen pero luego se arrepienten. Por consiguiente, la práctica pastoral luterana predica este pasaje como Ley demoledora para los confiados y complacientes, pero se vuelve de inmediato al Evangelio ante la conciencia aterrorizada. La distinción entre Ley y Evangelio rige esta lectura: la advertencia es real, pero la promesa de perdón para el penitente es segura.

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Reformada / Presbiteriana

Los descritos nunca estuvieron verdaderamente regenerados; los elegidos no pueden caer definitivamente.

Dado que las confesiones reformadas enseñan la perseverancia de los santos, Hebreos 6:4-6 se interpreta de manera constante como la descripción de la deserción de miembros no elegidos de la iglesia visible. Juan Calvino sostiene que los apóstatas recibieron una iluminación temporal y superficial del Espíritu, pero nunca poseyeron la semilla incorruptible de la regeneración salvífica. John Owen argumenta ampliamente que 'partícipes del Espíritu Santo' se refiere a dones espirituales extraordinarios y privilegios externos en la iglesia apostólica, no a la gracia salvífica interior. En la teología del pacto reformada, tales apóstatas son miembros reales del Nuevo Pacto que disfrutaron de sus bendiciones comunitarias antes de quebrantar el pacto. Los versículos 13-20 ofrecen luego el fundamento objetivo de la seguridad: la promesa y el juramento inmutables de Dios. La advertencia se predica como un medio dispuesto por Dios para guardar contra la hipocresía y la presunción, no para amenazar a los elegidos con la pérdida de la salvación.

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Bautista (calvinista y general)

Los bautistas se dividen entre la seguridad eterna y la apostasía real de los creyentes.

Los bautistas calvinistas como John Gill y A. W. Pink sostienen que los apóstatas solo fueron 'iluminados' intelectualmente y experimentaron las operaciones comunes del Espíritu o los privilegios externos de la iglesia, sin una regeneración salvífica. Charles Spurgeon predicó que si los verdaderos creyentes pudieran apartarse, los versículos 4-6 demostrarían que jamás podrían ser salvos de nuevo; él consideraba la advertencia como un medio hipotético que Dios utiliza para mantener perseverantes a los elegidos, apoyando su seguridad en las 'cosas inmutables' de Dios y en el 'ancla' de los versículos 17-19. Por el contrario, los bautistas generales sostienen que los términos de los versículos 4-5 —ser hechos partícipes del Espíritu Santo y gustar del don celestial— solo pueden describir a creyentes genuinamente regenerados y que, por tanto, un verdadero cristiano puede cometer apostasía y perderse. Las iglesias bautistas aplican el pasaje mediante llamados urgentes al autoexamen y a avanzar con firmeza en el discipulado, se sostenga o no la perseverancia.

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Metodista / Wesleyana / Del movimiento de santidad

Los creyentes genuinos pueden apostatar; el repudio total de Cristo es imperdonable.

Hebreos 6 es una piedra angular para la soteriología wesleyana-arminiana y la doctrina de la seguridad condicional. La tradición insiste en que los descriptores de los versículos 4-5 —ser 'iluminados' y 'partícipes del Espíritu Santo'— no pueden referirse a escenarios hipotéticos, a la mera gracia común o a falsos convertidos, sino que describen a creyentes genuinamente regenerados. En consecuencia, apartarse es una posibilidad real y temible para los verdaderos cristianos. John Wesley distinguió entre el desliz o enfriamiento común, que puede sanarse, y el repudio total y definitivo de Cristo descrito en el versículo 6. El versículo 1 ('vamos adelante a la perfección') se lee también como un mandato hacia la entera santificación, un estado alcanzable de amor perfecto en esta vida. El pasaje se emplea para combatir la complacencia espiritual al tiempo que ofrece certidumbre a quienes perseveran en la fe.

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Anabautista / Menonita

Los creyentes pueden apartarse; la excomunión busca restaurar antes de la apostasía final.

Las lecturas anabautistas ven en Hebreos 6 una prueba de que los creyentes regenerados que han 'gustado del don celestial' pueden ciertamente apartarse y caer en una vida mundana. Menno Simons citó con frecuencia esta severa advertencia para rechazar la doctrina calvinista de la perseverancia. Esta interpretación sustenta la práctica de la excomunión (el bano), que tiene como fin mantener a la iglesia como una comunidad pura y visible, y apartar a los pecadores impenitentes antes de que lleguen al punto de la renovación imposible. Balthasar Hubmaier también empleó los versículos 1-2 para argumentar que el arrepentimiento y la fe deben preceder al bautismo, defendiendo así el bautismo de creyentes frente al bautismo de infantes. El pasaje se aplica mediante el discernimiento comunitario y la disciplina eclesiástica, siempre con la meta de la restauración.

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Pentecostal trinitaria clásica

Quienes participan del Espíritu Santo son verdaderos creyentes; pueden perder la salvación.

Teólogos pentecostales como French L. Arrington sostienen que los destinatarios de esta advertencia —aquellos que fueron 'hechos partícipes del Espíritu Santo'— son innegablemente creyentes genuinos y regenerados, lo que demuestra que un verdadero cristiano puede apostatar deliberadamente y perder la salvación. Esto resulta fundamental para el rechazo que hace la tradición de la doctrina calvinista de la seguridad eterna. El plural 'bautismos' en el versículo 2 se destaca como evidencia bíblica para distinguir el bautismo en agua del bautismo en el Espíritu Santo. Los pentecostales también se identifican con la frase 'gustaron... los poderes del siglo venidero' como una alusión a la experiencia neumática actual. La aplicación pastoral exhorta a los creyentes a no conformarse con la conversión inicial, sino a avanzar hacia la perfección y a una vida más profunda llena del Espíritu, al tiempo que advierte contra el peligro de apartarse.

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Adventista del Séptimo Día

Los creyentes pueden apartarse; la imposibilidad refleja su propio endurecimiento, no la predestinación.

Los adventistas del séptimo día leen Hebreos 6 a través del prisma del gran conflicto, entendiendo que la renovación 'imposible' no es un decreto arbitrario de predestinación, sino el resultado de un rechazo persistente y deliberado que endurece el corazón. Afirman la seguridad condicional: los verdaderos creyentes pueden apartarse y perderse. La teología distintiva del santuario en esta tradición se centra en los versículos 19-20, donde el 'velo' se interpreta como el primer velo del santuario celestial, lo que marca el inicio del ministerio intercesor de Cristo en lugar de su entrada en el Lugar Santísimo en 1844. El 'ancla del alma' se aplica pastoralmente para brindar seguridad en el ministerio activo de Cristo. Así, la advertencia se predica como un llamado a la dependencia diaria de Cristo y a la perseverancia.

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Restauracionista / Iglesias de Cristo

Los cristianos genuinos pueden apartarse total y eternamente.

Dentro del Movimiento de Restauración, Hebreos 6:4-6 es un texto de prueba primordial contra la doctrina calvinista de la perseverancia de los santos, a menudo llamada 'una vez salvo, siempre salvo'. La tradición insiste en que el texto describe a cristianos genuinos —aquellos 'hechos partícipes del Espíritu Santo'— que pueden apartarse de manera total y eterna. Esta defección no es un simple tropiezo moral, sino un repudio total de Cristo que no deja más sacrificio por los pecados. La frase 'doctrina de bautismos' en el versículo 2 se explica como la distinción entre las abluciones ceremoniales judías, el bautismo de Juan, el bautismo en el Espíritu Santo y el único bautismo cristiano. En la vida congregacional, el pasaje se predica como una severa advertencia contra el estancamiento espiritual, considerándose indispensable el llamado del versículo 1 a avanzar hacia la madurez.

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Santos de los Últimos Días

La advertencia describe a los hijos de perdición, quienes niegan tras un testimonio seguro.

La Traducción de José Smith modifica el versículo 1 para decir 'no dejando los principios de la doctrina de Cristo', lo que concuerda con la postura de los Santos de los Últimos Días de que los principios fundacionales nunca se abandonan, sino que se edifica continuamente sobre ellos. Los versículos 1-2 constituyen un paralelo bíblico fundamental con el Cuarto Artículo de Fe, que enumera la fe, el arrepentimiento, el bautismo y la imposición de manos para el don del Espíritu Santo. La severa advertencia de los versículos 4-6 se interpreta a través de Doctrina y Convenios 76 como una descripción de los 'hijos de perdición': personas que reciben el Espíritu Santo, gustan del don celestial y luego lo niegan por completo, cometiendo el pecado imperdonable. Esto exige un testimonio personal seguro y no constituye un mero enfriamiento o extravío común. El pasaje se invoca para recalcar la solemne gravedad de los convenios del templo, aunque la enseñanza pastoral tranquiliza a la mayoría de los miembros asegurándoles que no pertenecen a esta categoría.

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Testigos de Jehová

Los caídos cometen el pecado imperdonable; el fuego significa destrucción eterna.

Los testigos de Jehová leen Hebreos 6 a través de una teología no trinitaria: ser hechos 'partícipes del espíritu santo' significa recibir la fuerza activa invisible de Dios, no tener comunión con una tercera persona de una Trinidad. La advertencia contra 'apartarse' se interpreta como el pecado imperdonable y, en consonancia con la inmortalidad condicional, el hecho de ser 'quemada' la tierra de espinos en el versículo 8 denota la destrucción eterna (aniquilación), no el tormento consciente eterno. La alusión del versículo 10 al 'nombre' de Dios se enfatiza con fuerza como una referencia al nombre divino, Jehová. Los versículos 19-20, que describen a Jesús entrando 'hasta dentro del velo' como 'precursor', se aplican específicamente a los 144.000 cristianos ungidos por espíritu. El pasaje se utiliza como una advertencia sobria para los testigos bautizados sobre las consecuencias fatales de la apostasía.

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Judía

Leído como documento sectario judío del siglo I, no como Escritura.

El abordaje judío de Hebreos 6 es enteramente histórico, comparativo y académico, surgido principalmente en la erudición crítica moderna. Los 'primeros rudimentos' enumerados en los versículos 1-2 —arrepentimiento, fe en Dios, abluciones, resurrección de los muertos y juicio eterno— se analizan como postulados habituales del judaísmo del Segundo Templo, que reflejan de cerca las prácticas contemporáneas y la instrucción a los prosélitos. La invocación que hace el autor del juramento de Dios a Abraham se considera una lectura de estilo midrásico de Génesis 22:16-17. La referencia a Melquisedec entrando más allá del velo se contextualiza dentro de la literatura apocalíptica y sectaria judía del Segundo Templo, como los Manuscritos del Mar Muerto. Como texto del Nuevo Testamento, Hebreos 6 carece de aplicación halájica, litúrgica o devocional dentro del judaísmo.

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Erudición histórico-crítica

La advertencia es un recurso retórico pastoral, no dogmática abstracta.

El consenso académico moderno analiza Hebreos 6:4-6 primordialmente como un recurso retórico orientado a la motivación pastoral, parte de la estrategia parenética del autor, y no como una declaración sistemática sobre si los verdaderos creyentes pueden perder la salvación. El plural 'baptismoi' (abluciones) en el versículo 2 se suele considerar indicio de la instrucción a prosélitos en el judaísmo helenístico, y no del bautismo cristiano propiamente dicho. Los especialistas destacan la combinación de imágenes grecorromanas y judías en el 'ancla' y el 'velo', lo que evidencia sincretismo cultural. El pasaje se utiliza pedagógicamente para ilustrar las estrategias retóricas del cristianismo primitivo y la transición de las formas catequéticas judías hacia el cristianismo.

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El texto y su traducción

Contexto histórico

El griego del versículo 2 emplea el plural 'baptismoi' (abluciones o lavamientos), en lugar del habitual término cristiano 'baptisma'; esto ha llevado a algunos a ver una referencia a los ritos de purificación judíos más que al bautismo cristiano. El participio aoristo 'parapesontas' ('recayeron' o 'se apartaron') puede leerse tanto como la condición real de las personas descritas como en calidad de escenario hipotético, desacuerdo que subyace a divisiones doctrinales posteriores.

Puntos de encuentro

Explicación por IA

Casi todas las tradiciones abordan Hebreos 6:4-8 como una advertencia sobria contra el enfriamiento espiritual y la apostasía, no como una afirmación trivial. Se reconoce que expresiones como 'iluminados', 'gustaron' y 'partícipes' describen un contacto genuino con el Espíritu Santo, aunque las tradiciones difieren en cuanto a si dicho contacto demuestra una regeneración salvífica. Todas coinciden en que el propósito pastoral del pasaje es mover a los lectores a la perseverancia y apartarlos de la presunción.

Por qué es importante

Explicación por IA

La manera en que una iglesia interpreta este pasaje moldea su doctrina de la seguridad, su práctica del bautismo y la penitencia, y su atención pastoral a quienes han caído en pecado grave. Las tradiciones que sostienen que los verdaderos creyentes pueden apartarse enfatizan la advertencia, la disciplina eclesiástica y la posibilidad continua del arrepentimiento; las tradiciones que consideran que los elegidos están seguros enfatizan la certidumbre fundada en la promesa de Dios y utilizan la advertencia como un medio para mantener vigilantes a los creyentes. El pasaje también incide en la práctica sacramental, incluyendo la cuestión de si el bautismo puede repetirse y cómo se ofrece la confesión o la restauración.

Preguntas frecuentes

Explicación por IA

¿Qué dice Hebreos 6:4-8?

El pasaje describe a personas que fueron iluminadas, gustaron el don celestial, fueron hechas partícipes del Espíritu Santo y luego recayeron, y afirma que es imposible renovarlas otra vez al arrepentimiento. El autor cierra con la imagen de la tierra que bebe la lluvia y produce espinos, una advertencia severa contra el enfriamiento espiritual y la apostasía.

¿Un verdadero creyente puede perder la salvación?

Las tradiciones católica, ortodoxa, luterana, metodista, pentecostal, adventista y restauracionista sostienen que sí: los creyentes verdaderos pueden apartarse, aunque el arrepentimiento y la confesión los restauran. Las tradiciones reformada y bautista calvinista enseñan que quienes se apartan nunca estuvieron verdaderamente regenerados y que los elegidos perseveran. El artículo expone ambas lecturas sin decidir cuál es correcta.

¿Por qué el bautismo no se repite cuando alguien peca gravemente?

Casi todas las tradiciones leen la palabra griega del versículo 6, 'recayeron', junto con la imposibilidad de 'crucificar de nuevo' a Cristo: el bautismo participa de la muerte única y definitiva de Jesús, por lo que repetirlo no tiene sentido. La restauración se ofrece entonces mediante la penitencia o la confesión, no mediante un nuevo bautismo.

¿Cómo se aplica pastoralmente Hebreos 6:4-8?

Casi todas las tradiciones lo predican como una advertencia sobria que impulsa a la perseverancia y previene tanto la presunción como la complacencia espiritual. Los enfoques pastorales difieren en si los destinatarios son creyentes verdaderos que pueden caer o miembros meramente nominales, y en cómo se ofrece la restauración a quienes han pecado gravemente.

Pasajes en disputa relacionados

Las citas de las Escrituras provienen de la Nueva Biblia del Consenso, una versión generada por IA. El artículo fue generado por IA a partir de los registros de este proyecto sobre cómo interpreta cada tradición estos pasajes; describe sus posturas sin decantarse por ninguna.